La implementación de comarcas de abejas nativas en el Cerro Escuela La Cantera forma parte de las estrategias de rehabilitación ecológica orientadas a recuperar hábitats y fortalecer la presencia de polinizadores en el ecosistema.
Las comarcas de abejas corresponden a microhábitats diseñados para recrear las condiciones necesarias para la vida de las abejas nativas, integrando especies vegetales que les proveen alimento y superficies adecuadas para su reproducción y nidificación. A diferencia de la abeja mielífera, que vive en panales que acogen a innumerables individuos, estos espacios están pensados para especies solitarias, incorporando elementos como sustratos para anidación subterránea, madera en descomposición y refugios artificiales que facilitan su desarrollo en un entorno de túneles y galerías bajo tierra. Por eso las abejas nativas son conocidas como “abejas mineras”.
En este contexto, el reconocimiento de las especies en terreno se ha convertido en parte central de los programas de educación al aire libre del cerro. A través de recorridos y talleres, la comunidad aprende a identificar abejas como la cortadora de hojas, reconocible por los cortes circulares que realiza en el follaje y la abeja minera, que anida en el suelo. Para apoyar estos procesos, se han instalado áreas de anidación y se han reutilizado troncos provenientes de talas de árboles muertos, generando condiciones favorables para su nidificación y fortaleciendo las dinámicas ecológicas del lugar.
La consolidación de estas comarcas se articula con una red de acciones desarrolladas durante 2025, que incluyen la apertura de un vivero para la propagación de flora nativa, la incorporación de microhumedales en colaboración con la organización Más Fauna y la implementación de un buffer vegetal financiado por la Fundación Kawoq. En conjunto estas iniciativas consolidan al Cerro Escuela La Cantera como un espacio donde la restauración ecológica, la educación y la participación comunitaria avanzan de manera integrada.